El grotesco precedente del Mayweather-McGregor

ali-inokiEl posible combate entre Floyd Mayweather y Conor McGregor , que podría batir récords de audiencia e ingresos, tiene un famoso aunque esperpéntico precedente del que ahora se cumplen 40 años. Fue una pelea que generó una expectación brutal pero que pasará a la historia como un show más ‘freak’ que deportivo y que también tuvo lugar entre dos titanes del momento. El gran Muhammad Ali, campeón de peso pesado que vivía su etapa de mayor esplendor tras vencer a George Foreman, accedió a viajar a Japón para enfrentarse a Antonio Inoki, máximo exponente de la lucha libre mundial y a quien se considera el pionero de las artes marciales mixtas (MME).

Fue el promotor Bob Arum quien movió la pelea. Recibió la propuesta del agente de lucha libre Vince McMahon, quien empezaba a mover a su pupilo Inoki, ya un ídolo de masas en Japón, alrededor de Estados Unidos para otorgarle popularidad. “Nos vino con un plan brillante”, recuerda Arum. “A Ali le gustó la idea, nos gustó a todos”.

El plan era realizar un combate previamente pactado. Ali iba a poner a Inoki contra las cuerdas y le iba a propinar golpes falsos. Inoki iba a llevar una especie de navaja en la boca para cortarse a si mismo y hacer ver que los golpes eran reales, iba a sangrar de verdad.

Ali iba a pedirle entonces al árbitro que detuviera la pelea, dando la espalda al nipón, y éste entonces iba a saltar sobre la espalda de su contrario. Ali podría en aquel momento deshacerse de su rival y noquearlo con una victoria apoteósica para gritar finalmente: “¡Es Pearl Harbor de nuevo!”.

Se pactó el combate para el 26 de junio de 1976. Sin embargo, en el último momento el equipo de Ali temió que Inoki lo convirtiese en un combate real, por lo que forzaron un cambio de reglas hacia un nuevo combate: se iban a permitir sólo golpes, sin suplex (el luchador levanta a su oponente) ni lanzamientos contra la lona. Iba a ser un combate real.

Tres días para pactar las reglas

Estuvieron ambas partes durante tres días en un hotel en Tokio para pactar las reglas. Al final, la pelea no contentó a nadie. Ali SÓLO logró golpear a Inoki un total de seis veces en todo el combate, mientras que el nipón permaneció en una posición defensiva casi todo el tiempo, dando patadas bajas hasta que las piernas del púgil empezaron a sangrar y se llevó una infección debido a dos coágulos de sangre. Después de 15 asaltos, el combate finalizó con un empate a tres.

“Ali no paraba de decir: ‘Vamos, lucha como un hombre”, recuerda Gene Kilroy, quien fue gerente de negocios de Ali. “Su objetivo era mantener la mente fría y tratar de no caer al suelo porque Inoki se hubiera anudado a él como una rosquilla”. El árbitro declaró finalmente un empate, para disgusto de la multitud congregada en Tokio. “Fue el punto más bajo de mi carrera”, lamentó Bob Arum. “Fue realmente embarazoso, una farsa total”.

Pese a todo, la expectativa por ver a estos dos titanes fue desbordante. En la previa, Alíanunció que pagaba un millón de dólares si Inoki le ganaba. Al concretarse la fecha, en la rueda de prensa de presentación, Alí insultó a su oponente llamándolo “pelícano” debido a su largo mentón y se acercó a regalarle una muleta. La respuesta de Inoki fue rápida y dijo que lo molería a golpes… La pelea se transmitió en 34 países y se vendieron 15.000 entradas en el Nippon Budokan Arena en Tokio. El combate no cumplió ni de lejos las expectativas, pero fue un negocio redondo. Pese al empate y la polémica, será recordado como uno de los más famosos en la historia del deporte de contacto.

Wepner contra André: un combate pactado

Ali no ha sido el único boxeador en enfrentarse a un luchador. Como parte de la promoción de aquel esperpéntico combate, el boxeador Chuck Wepner se peleó contra ‘André el Gigante’ en Nueva York, atrayendo a más de 30.000 personas en el mítico Shea Stadium, donde después se siguió la pelea Ali-Inoki en una pantalla gigante. Aquella sí fue pactada.

“¿Cuándo queréis que lo lance fuera del ring?”, preguntó André al público. Y eso es exactamente lo que sucedió en el tercer asalto, cuando el luchador recogió a su rival como si fuera un niño y lo arrojó sobre las cuerdas. El combate sólo duró tres asaltos, el árbitro contó los 20 segundos reglamentarios cuando Wepner cayó hasta declarar aAndré ganador del combate por ‘countout’.Cada uno se embolsó 25.000 dólares de la época.

40 años después, la historia podría volver a repetirse.

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